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viernes, 18 de enero de 2008

INJERENCIA



Antes de empezar debo decir que mi desacuerdo no es con Venezuela y su pueblo, es con el señor Hugo Rafael Chávez Frías quien para mí no representa el sentir de los venezolanos.

Rechazo enfáticamente esa injerencia, porque sólo dentro del seno institucional de nuestro país se deben discutir los asuntos internos. ¿Con qué derecho nos dice el presidente Chávez que no tengamos buenas relaciones con EU? ¿Con qué derecho nos exige que reconozcamos a las FARC como grupo beligerante? ¿Con qué derecho nos impone su manera de solucionar nuestro conflicto? Pues con ninguno porque Colombia, como país soberano, puede tener las relaciones con el país que quiera. También puede, si lo desea, darle o no el estatus político a las FARC; y además, derrotarlas militarmente o negociar con ellas. Señor Chávez, esas decisiones SÓLO NOS INCUMBEN A NOSOTROS, y si son dañinas, pues, es el pueblo colombiano o la oposición legalmente elegida dentro de nuestro país ( representada por el PDA y el partido Liberal) quien debe advertirlo o dar el debate.

Señor Chávez, a nosotros no nos interesa en lo más mínimo su “Revolución Bolivariana”, no la necesitamos y no nos sirve. Aquí tenemos nuestra propia institucionalidad, nuestras propias opciones políticas (izquierda, centro, derecha) representadas en partidos organizados. Tenemos nuestra constitución y leyes, que bastante sudor, sangre y lágrimas nos costaron. Así que, muchas gracias no aceptamos su revolución. Ahora, a usted, Chávez, nadie le dice nada por tener relaciones cercanas con Irán, pues eso es asunto suyo; bueno, lo mismo le decimos nosotros cuando el gobierno colombiano tiene todo la autonomía para tener relaciones cercanas con EU.

Si desea colaborar para lograr la libertad de los secuestrados, bien puede hacerlo pero manteniendo una estricta neutralidad, sin tomar partido por ninguna de las partes. Usted ha dicho que sus motivaciones para ayudar son altruistas, bueno, demuéstrelo porque hasta ahora lo que ha quedado destapado es que está usando estas gestiones de liberación como instrumento político para afianzar su Revolución Bolivariana.

MI RESPUESTA A OLIVER STONE

¡¿Estos son tus héroes,Stone?!

Ya sabía de su tono antibelicista por sus películas Nacido el 4 de Julio y Pelotón, donde trato de demostrar la inutilidad de la guerra de Vietnam. Veteranos y soldados activos trastornados por culpa de una guerra absurda eran las fichas centrales de esos filmes. Y ya lo tenía entre uno de mis directores favoritos, esos de los que se espera una buen filme. Pero sus últimas actuaciones en el terreno político me han enfurecido e indignado.

Me refiero al director norteamericano de cine Oliver Stone quien, al llegar a Colombia para filmar la fallida operación humanitaria de Enmanuel a finales de Diciembre del año anterior, confeso abiertamente su identificación con las FARC. Según un extracto de la Sección Confidenciales de la revista Semana , el citado director admira al grupo guerrillero y considera su accionar en nuestro país como “heroico”. Además justifica los secuestros dado que “…Las FARC luchan lo mejor que pueden y secuestran como una forma de financiarse y de tratar de lograr sus objetivos, los cuales son muy difíciles” Realmente no había leído una adhesión más descarada y abierta hacia las FARC, máxime si se trata de una persona supuestamente culta nacida en un país desarrollado y democrático. Uno como colombiano espera que a este grupo guerrillero, considerado terrorista por EU y la UE, lo admiren personajes bajos salidos del mundo del terror, de la clandestinidad pero no un respetado director de cine ganador del oscar. Realmente no entiendo, no comprendo como y por qué el señor Stone justifica los actos terroristas de las FARC. Es algo increíble.

Conteste, Mr Stone:
¿Heroico? ¿Es heroico secuestrar civiles desarmados y tenerlos 6 o más años sufriendo en el monte? ¿Es heroico mantener encadenados como animales día y noche a soldados y policías capturados en medio de los combates? ¿Es heroico tener campos de concentración llenos de secuestrados indefensos en la espesura del monte? ¿Es heroico atacar pueblos con armas no convencionales sin preocuparse en lo más mínimo por la integridad de la población civil desarmando e indefensa? ¿Es heroico secuestrar a una distinguida dirigente política en condiciones de total indefensión y tenerla en tan lamentable estado? ¿Es heroico poner un carro bomba frente a un club social? ¿Es heroico lanzar un cilindro bomba (arma totalmente prohibida por la legislación internacional para el empleo bélico) contra una iglesia llena de refugiados? ¿Es heroico llenar indiscriminadamente las zonas rurales de minas hechizas a sabiendas que quienes van a caer en ellas van a ser civiles inocentes? ¿Es heroico poner un collar bomba a una anciana? ¿Es heroico reclutar menores de edad? ¿Y es heroico asesinar a un prelado de la iglesia católica?

Las FARC no son héroes, ni rebeldes, ni grupo de liberación. Hace mucho tiempo que su causa original caducó en el contexto histórico, ya que la lucha armada ya no es opción en Latinoamérica. Así que Mister Stone, entérese mejor, como sí lo han hecho muchos compatriotas suyos, de la dinámica de nuestro conflicto; infórmese, estudie nuestra historia en vez de estar emitiendo juicios obtusos inspirados en la disparatada doctrina chavista de la “revolución bolivariana”. Es más, le digo algo, usted no merece ser ciudadano de un país que ha condenado el terrorismo en todas sus formas y orígenes. Por eso le propongo que renuncie a su nacionalidad estadounidense y se venga a la selva colombiana, a vivir con los guerrilleros de las FARC y así se convencerá de lo “mucho” que ayudan al pueblo colombiano.
Pronto publicaré una protesta en Inglés.

jueves, 20 de diciembre de 2007

NO MÁS SOLEMNES PETICIONES DIPLOMÁTICAS A LAS FARC PARA QUE HAGAN ENTREGAS UNILATERALES DE SECUESTRADOS. SI POR UNA AYUDA EFICAZ DE LA COMUNIDAD INT

Hace cierto tiempo, al saliente alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, le preguntaron sobre su percepción acerca de la realidad colombiana. Para responder, soltó una de esas frases interesantes que le caracterizan. Haciendo una comparación con la pacífica y lejana Suiza y la convulsionada Colombia, dijo: “ …un día en Colombia son diez años en Suiza…”. En efecto, en nuestro país pasan muchas cosas a una velocidad vertiginosa, tanto, que ni uno se da cuenta. No me pinto viviendo en Suiza, donde no pasa nada, donde todo es tan estático y normal. Me imagino que los reporteros suizos deben estar buscando, como raspando el fondo de una olla de arroz para arrancarle el pegado, cualquier noticia que sirva para llenar la portada del medio impreso para el cual trabajan. ¿Les gustaría a ellos trabajar en Colombia? Apuesto que a más de uno sí.

Pero dejemos la tranquilidad de Suiza para otro escrito, porque lo que atañe ahora es tratar de dar mi opinión acerca del tema del momento: la suerte de los secuestrados y el intercambio humanitario. Ya sabemos que el gobierno de Chávez trató de intervenir, que hay “países amigos” dispuestos a colaborar y que el presidente francés también está interesado, sobre todo si tiene una ciudadana francesa secuestrada( Ingrid Betancur). Sin embargo toda esa aparente ayuda de la comunidad internacional no ha destrabado el problema, no han logrado poner de acuerdo al gobierno colombiano y a las FARC para que hagan un intercambio humanitario. ¿Qué puede hacer la comunidad internacional entonces?
Pues, ensuciarse las manos, ponerse el uniforme de campaña. Y quien más que Francia para eso. En una reciente edición de la revista Semana apareció un artículo, titulado “Todos por Ingrid” , en el que elogiaban al presidente francés Sarkozy por haber pedido, en un discurso televisado y radiado, a Marulanda que liberen unilateralmente a Ingrid antes de la navidad. En un aparte del mencionado artículo se leía que Sarkozy había demostrado “tanto ímpetu” que en muy poco tiempo opacaría el protagonismo del mismo Chávez, quien era hasta hace poco el principal facilitador por el intercambio. Con todo el aprecio que siento hacia los editores de la revista, debo decir que la “ímpetu” de Sakozy no tiene nada de especial. No tiene nada de riesgoso. Es algo que puede hacer cualquier mandatario para pedir por la libertad de un patriota secuestrado en otro país. El mismo Bush ha pedido mil veces a las FARC la liberación unilateral de los contratistas norteamericanos. Así que el carismático jefe de estado francés no se ensució las manos.

En la misma edición de Semana, aparece una de las punzantes columnas de Antonio Caballero cuestionando la supuesta utilidad del gesto de Sarkozy. Dice el columnista que “…no puede el presidente Sarkozy creer en serio que su solemne discurso televisado y su compromiso de implicación personal van a reblandecerle el corazón y sacarle los colores de la cara al viejo jefe inflexible de una guerrilla implacable…” Yo también pienso lo mismo: el supremo comandante guerrillero, el gran señor de la guerra, no va a prestarle la más mínima atención al respetuoso pedido del presidente de Francia. En realidad, Marulanda es un ser inconmovible, cubierto de un acoraza a la que no le entra las más ínfima compasión o respeto por la condición humana. Este señor y su gente no entienden el lenguaje de la diplomacia. Si Francia quiere ayudar, debe cambiar de estrategia, debe, como ya lo dije, ensuciarse las manos. ¿Cómo así?

No se imaginen que me refiero a una intervención militar, tipo Irak, del ejército francés en Colombia, no. Me refiero a que el país galo intervenga de forma realmente eficaz, comprometiéndose de verdad, pero apoyado en los instrumentos legales necesarios.

LA PROPUESTA

Sarkozy goza de un gran prestigio en Europa y tiene la simpatía de Bush. Sabemos también que Francia hace parte del consejo de seguridad de la ONU, con derecho a voto y a proponer temas. El asunto es que el presidente francés convenza, apoyado de EU que también tiene ciudadanos secuestrados, a los miembros del consejo de seguridad para que emitan una resolución que autorice una misión de paz en Colombia tendiente a llevar a cabo el intercambio humanitario. Se le despeja a las FARC el territorio que piden, y se acuerda con ellos un plazo para la entrega de secuestrados. El gobierno colombiano se compromete a liberar los guerrilleros presos exigidos por las FARC.

Con un mandato claro, emanado de la resolución del consejo de seguridad, unos observadores de la ONU apoyados por una fuerza de paz extranjera (cascos azules), SUPERVISARÍAN el canje. Garantizarían que las FARC no usen el despeje para fines criminales ( como pasó en el Caguán), asimismo se asegurarían de que el plazo no sea dilatado por los guerrilleros y también velarían por la seguridad de los mismos. En fin, esta misión sería la prenda de garantía para que no se repita lo del despeje de Pastrana.
¿Por qué el problema de los secuestrados en Colombia puede ser tratado en el consejo de seguridad? Porque es un problema de derechos humanos, un problema de repercusión internacional que requiere urgente solución dado que la vida de los plagiados corre grave peligro. Sí Sarkosy se ensucia las manos y resuelve firmemente sacar esa resolución, puede lograrlo. No le será imposible convencer a Bush y tampoco creo que a Rusia y China. Estos dos últimos países no pierden nada apoyando una causa humanitaria que no los afecta en nada (no hay en juego intereses vitales para ellos)

Esta propuesta requiere un profundo consenso político en Francia y en Colombia, donde oposición y el oficialismo deberán ponerse de acuerdo en forma clara y categórica. En lo que respecta a Colombia, el congreso de la república tendrá que promulgar una ley que autorice a los efectivos de la ONU transitar por el territorio nacional. Para el efecto, el PDA, el Partido Liberal y la coalición gobiernista, después de un acuerdo de unidad, votarían en pleno dicha autorización.

¿De qué nacionalidad serían los observadores y efectivos? Pueden ser de países latinoamericanos, europeos y de la misma Francia. Lo cierto es que deben ser extranjeros para garantizar la debida neutralidad.

¿Aceptaría las FARC esa propuesta? No le queda otra. No creo que se hagan los frescos ante una resolución del consejo de seguridad apoyada enteramente por las grandes potencias del planeta. Ya no sería el mensaje solemne y sensiblero que le ruega compasión, no, sería una exigencia con soporte legal, con todo el peso de la ley que rige la convivencia de las naciones del mundo. Quedarían arrinconados y no ignorarían más a la comunidad internacional.

¿Aceptaría Uribe la propuesta? La gran preocupación del presidente es que con un despeje se repita la terrible experiencia del Caguán. Pero si advierte que la misión de paz puede garantizar, con su mandato claro, que no se repetirá dicha experiencia, entonces aceptará.

¿No sucedería el temido show mediático de las FARC? En el Caguán las FARC estaban a sus anchas sin ninguna supervisión efectiva y podían hacer su número; pero, la cosa es diferente cuando hay abundante personal civil uniformado (con emblemas de la ONU) apoyado por cascos azules. ¿Harían en estas condiciones su pantomima? Lo dudo.

¿Qué pasaría con los guerrilleros presos liberados? La resolución exigiría que, una vez puestos en libertad por el gobierno colombiano, no vuelvan a delinquir. Ya será un tema de letra minúscula el decidir el mejor destino para ellos. Puede que se acojan a un proceso de reinserción, o sean admitidos por algún país; o sean parte, en calidad de desmovilizados, de un naciente proceso paz con el gobierno incubado por la misión de la ONU.



Debo advertir que no soy jurista, ni mucho menos especialista en derecho internacional, sólo soy un ciudadano que está harto de que su país viva una tragedia tan horrorosa que debe ser solucionada cuanto antes. Un ciudadano que piensa que esta propuesta, tan radical para muchos, es la única que puede hacer viable el deseado intercambio humanitario. Un ciudadano que, con lo poquísimo que sabe del tema, puede advertir que esta propuesta, si bien radical para en el actual contexto político, no es absolutamente imposible de realizar.

Entonces, le resta al presidente de Francia ponerse el overol y ensuciarse de verdad las manos, porque es el, solo el, la única persona que puede impulsar la propuesta.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Neopopulismo

Me topé por ahí con un texto de la profesora
Cristina De la Torre, en el que diserta sobre
la existencia de este fenómeno en Latinoamérica
y ,de paso, tilda sin tapujos al presidente
Uribe como su máximo
representante en el subcontinente.




Para la autora, el neopopulismo es un fenómeno nuevo que viene a suplantar al populismo de los años 80s, cuando los gobiernos de Latinoamérica se sacudieron de las dictaduras militares y volvieron al democracia. En ese entonces, el modelo del Estado social, o Estado de bienestar, estaba en boga. El cual, estaba inspirado en la socialdemocracia Europea y Norteamericana de la post-guerra, donde la inversión social es lo primordial y el Estado se convierte en intervencionista para garantizarla. El populismo clásico tomó estos principios y los convirtió en bandera de su programa, para “favorecer al pueblo”. Dándole aparentemente a este el verdadero poder en nombre de, según una cita de De la Torre aparecida en el ensayo, “...la democracia de masas en la que el pueblo gobierna directamente”. Además, el populismo entronizó la figura del caudillo personalista, léase Chávez o Alan García, que encarnaría todos los anhelos del pueblo.

Pero, lo que resultó de todo esto es que el populismo trajo un gran traumatismo en los países donde se práctico, ya que el Estado de bienestar que pregonaban, con sus enorme gasto público y su burocracia pesada, hizo desembocar la economía en altos índices de inflación y déficit fiscal. Este fracaso conllevo, según muchos, al ascenso del “Neoliberalismo” en Latinoamérica, el cual promovía la reducción del Estado y la priorización de la iniciativa privada. Pero así como el estado de bienestar tuvo su “populismo”, el Estado neoliberal tiene el suyo también, bautizado “neopopulismo”. ¿Pero qué es en sí el neopopulismo? Según la autora del texto, es una versión neoliberal del populismo clásico. Desmonta el estado social para instalar el modelo de economía de mercado, rechaza la orientación distributiva ( de la riqueza) del populismo clásico, introduce la democracia delegativa ( aquella donde se da el liderazgo personalizado al extremo, un rol ultra mediático del dirigente, y supresión la autonomía de la organizaciones sociales), y , como si fuera poco, desintitucionaliza el estado cortando la división de poderes. El dirigente neopopulista se presenta como antipolítico (enemigo de la política tradicional), dueño de “una nueva forma de hacer política” donde la interacción con el pueblo se hace sin arbitraje institucional, es decir en forma directa. Así, el pueblo se transforma en un ente pasivo del discurso del gobernante, sin tener capacidad de participar ante su poder mediático. Los mass media son entonces, los grandes puentes de interacción política con la gente, de tal manera que, como afirma la autora “ ...los escenarios de la política se desplazan a la pantalla de televisión y la política se transforma en la que Sartori llamara video política”


Ahora, haciendo un pequeño paréntesis que me parece necesario en este análisis, quisiera hablar sobre el prefijo “neo”. Como dije al principio, a los intelectuales latinoamericanos (sobre todo a los de izquierda) les gusta usarlo mucho, les encanta ponerle el bendito “neo” a todo para bautizar supuestas “nuevas versiones” de diversos fenómenos. Así vemos que hay: neocolonialismo, neoliberalismo, neofascismo, neoliberalismo, neopopulismo etc. Qué tan válida es esta costumbre es motivo de discusión, pero en lo que a mí concierne, el uso indiscriminado de ese prefijo conlleva a la confusión. ¿No sería mejor usar, así como los autores citados lo hacen, el mismo concepto, sin rebautizarlo, aunque tenga características nuevas? De esta forma, el neoliberalismo no es más que el liberalismo que siempre ha existido, pero adaptado a la globalización. Y en cuanto al llamado neopopulismo ¿No cabría reflexionar que es en el fondo solamente populismo, solo que de otro matiz? ¿Es necesario añadirle el “neo”? La discusión está abierta.


Volviendo al tema central, la autora cita algunos ejemplos de neopopulismo o populismo en Latinoamérica, y acierta con el ex presidente peruano Alberto Fujiñori. No hay duda de que el encarno todas las características neopopulistas citadas anteriormente, ya que se presento como el antipolítico que iba a dar borrón y cuenta nueva al país, además desdeño de las instituciones democráticas cuando uso el ejército para tumbar el poder legislativo. Introdujo, además, la economía de mercado en contraste del estado de bienestar de su desprestigiado antecesor, Alan García. Finalmente, aumento en la práctica el poder ejecutivo, gracias a la implementación de una nueva constitución. Violó, en resumen, el estado de derecho y la democracia participativa. También se menciona al venezolano Chávez, pero en la casilla de “populista reformador” y no de “neopopulista”, aunque para mi concepto este dirigente, debido a su naturaleza confusa, tiene de ambas en igual proporción. Fue más lejos que Fujimori, por lo que sí es la verdadera estrella del populismo- neopopulismo en Latinoamérica. Hablar de Chávez extendería este texto 10 hojas más, pero no se requieren muchas líneas para decir que sus reformas han conducido a incrementar enormemente su poder; la constitución venezolana que el impuso, a su imagen y semejanza, destruyó, como en el caso fujimorista y hasta más, la división de poderes. En Venezuela no hay un congreso como tal, como el nuestro, que puede tumbar proyectos presidenciales y hacer control político del presidente; lo que hay es una asamblea convenientemente dominada por afectos al presidente, una asamblea que es un apéndice del gobierno. Igual cosa pasa con el poder judicial donde hay politización oficial, lo que ha permitido que personas al margen de la ley transiten libremente en Venezuela a pesar de son buscadas por la justicia colombiana ¿Y como se logra eso? Controlando el sistema judicial de acuerdo a la voluntad del ejecutivo. Además, el populismo-neopopulismo de Chávez es trasnacional. Ya vemos la influencia que quiere ejercer sobre los países latinoamericanos regalándoles diversas dadivas provenientes del dinero del petróleo (los famosos “petrodólares”) Entonces, discrepo muy respetuosamente con la autora sobre la figura estelar del neopopulismo-populismo, ya que no es Fujimori, es Hugo Chávez.

Otros representantes del neopopulismo mencionados son el ex presidente ecuatoriano Lucio Gutiérrez , el ex presidente argentino Carlos Memen y el actual presidente de Colombia Álvaro Uribe. Gutiérrez, según la autora, impulsó su campaña contra la clase dirigente tradicional y que se propuso buscar un espacio para que el mercado pudiese actuar, junto con los tecnócratas y empresarios, más eficientemente. Pero fue depuesto en medio de revueltas y, aunque no dilucido al exacta causa de su deposición, todo Indica que aparentemente siguió el camino de otros neopopulistas, la reacción de la población y los estamentos estatales.
En la Argentina de Memen, dice la autora, se “reconcilió” el populismo clásico con el neoliberalismo, así el gobierno desdeño de los sindicatos para atraer al empresariado a la coalición del gobierno. Siguiendo los patrones neopopulistas, Memen se integró a la población haciendo discursos donde se presentaba como salvador de la patria. Concluye la autora, que fue así como el presidente argentino construyó un estado excluyente, lo que le valió su eventual deposición.


Uribe, un caso especial
En cuanto al presidente Uribe, me permito controvertir la percepción de la autora. En el texto se afirma que el presidente Uribe es neopopulista por su “extraordinario parecido” con el estilo de política de Fujimori; sin embargo, mi percepción es que estos dos no se parecen en nada, si acaso en detalles triviales referentes a cuestiones de imagen. Pero analicemos el asunto.

Primero que todo, y este detalle lo ha olvidado mencionar la autora en su texto, Colombia es uno de los países suramericanos con más estabilidad institucional. Característica que le ha permitido blindar su democracia contra las dictaduras militares, las aventuras revolucionarias, las guerrillas comunistas, el narcotráfico y el paramilitarismo (aunque en la actualidad hay un debate serio en torno a si este fenómeno puede desestabilizar la democracia) Mientras otros países, como Ecuador, Perú, Chile y Argentina, sucumbían, Colombia conservaba su democracia. Entonces, dada esa institucionalidad no hay cabida para aventuras neopopulistas tipo Fujimori, porque no tardará en ser abortada por el mismo estado antes de que haga daño. Si la corte suprema hubiese advertido algún elemento perturbador para la democracia en el proyecto de reelección de Uribe, con toda seguridad lo hubiese abortado. Y si Uribe hubiese intentado ignorar un fallo adverso (cosa muy improbable) algún estamento lo hubiese sancionado inmediatamente.

Ahora ¿Alguna vez a intentado el presidente Uribe socavar de hecho alguna institución del estado como el congreso o la corte suprema, tal como lo hizo Fujimori? Si algo se ha demostrado es que el presidente ha acatado todas las instancias de los organismos de control. Es más, muchas iniciativas del gobierno han sido truncadas por la oposición en el congreso, la procuraduría y la contraloría. Esto da a entender que efectivamente la separación de poderes existe en Colombia y el presidente no ha hecho, que se conozca, alguna acción concreta para desaparecerla. ¿Concentra todas las decisiones el presidente Uribe sin consultar a sus ministros, tal como lo hacía Fujimori? El presidente, y es sabido, toma las decisiones el, pero es obvio que hay un margen de participación de los ministros. Es solo cuestión de estilo de gobierno ¿Acaso, para poner el ejemplo, Churchill no se encargaba personalmente de los más mínimos detalles sin consultar muchas veces? ¿Eso lo hacía neopopulista? El asunto se reduce de ver hasta que grado se lleva esta costumbre, y Fujimori la llevo al extremo. En cuanto a la concentración de poder que exhibe Uribe, creo que hay un problema de percepción por parte de la autora. Si se lee la constitución de Colombia, el presidente es la ” suprema autoridad administrativa, jefe de gobierno, jefe de Estado y comandante en jefe de las fuerzas armadas” Lo cual es de por sí un enorme poder, y Uribe, a diferencia de sus predecesores, se ha propuesto disponer de el en el sentido estricto de la palabra . Esto da la falsa sensación de que se está atribuyendo una autoridad desmesurada, autoridad que Fujimori sí uso para atentar contra el congreso y el estado de derecho.

Por último, lo referente al manejo de la imagen y la personalización del gobierno. Mi concepto es que Uribe es, de alguna forma, un personaje carismático. Dicho carisma lo aprovecha deliberadamente para retener popularidad y poder gobernar con más soltura, ya que es bien sabido que un gobierno con respaldo popular puede impulsar su mejor su agenda. Pero, hay que aclarar, que todo esto es solo en cuanto a imagen. Sí el presidente traspasara a la práctica la forma como maneja esa imagen, la cuestión si rayaría en el neopopulismo. Fujimori dijo que iba a derrotar la clase tradicional política, esto mejoró su imagen pero también lo impulsó a abolir por la fuerza el congreso. Uribe ha dicho que va a aniquilar a la guerrilla, eso también le ayudo en su imagen. ¿Y por eso ha ordenado, además, bombardear la Sierra Nevada sin importar que mueran los indígenas que allí habitan? La aparente personalización del gobierno, es sólo una sensación provocada por un fenómeno que no es más que simple carisma. El carisma del presidente, su estilo de gobernar causan estas alucinaciones intelectuales. ¿Acaso un gerente de una fabrica de zapatos que supervisa personalmente el proceso de fabricación está provocando con esa costumbre algún perjuicio?

Elecciones

Se ha cumplido una jornada electoral que
marcó un hito en la historia republicana de Colombia.
La jornada electoral del 28 de Mayo fue histórica por varias razones: fue la primera vez en 100 años que un presidente es reelegido consecutivamente; se presentó la mayor votación recibida por un mandatario en toda la historia de Colombia; sirvió para consolidar, como nunca antes, el potencial electoral de un partido de izquierda y mostró la debacle del otrora grandioso partido liberal. No cabe la menor duda, que el Dr. Álvaro Uribe ha recibido un apoyo popular innegable con sus 7 millones de votos, si tenemos en cuenta que hace cuatro años alcanzó unos 5 millones. Es un record en toda Latinoamérica (¿y el mundo?) que un mandatario después de 4 años de gobierno halla mantenido tan intacta la aceptación por parte del pueblo.
El presidente Álvaro Uribe también sale fortalecido políticamente de esta contienda electoral, ya que ha logrado aglutinar una mayoría en el congreso donde hay conservadores, independientes y liberales. Esto, sumado al apoyo popular, le ha dado un gran poder y gobernabilidad.

¿Cuál es el secreto de Uribe?
No voy a citar a expertos, sólo diré mi razón como ciudadano que votó para reelegirlo. Creo que Uribe de alguna forma demuestra que está profundamente comprometido con la misión que el pueblo le encomendó, para lo cual no vacila en sacrificar su salud, su vida familiar y su integridad física. En estos 4 años de su primer periodo, se le vio trabajando en extenuantes jornadas donde atiende además personalmente múltiples asuntos. Sabe todos los detalles de la problemática de cada región, conoce de memoria datos que van, desde nombres de oficiales del ejército hasta el número de habitantes de cualquier municipio perdido en la Orinoquía. A esto se suma su indudable carisma y su conectividad con el pueblo, no pierde ocasión para romper protocolos y saludar a la gente (como cuando iba en un bus que transitaba por una carretera intermunicipal de la costa y de repente decidió bajarse, al día siguiente salió en los diarios fotografiado en medio de una manifestación espontánea)
Otro aspecto es su poder mediático, hay que reconocerlo, maneja los medios de forma experta. De esta forma, construye un puente de comunicación tan efectivo, que la gente siente que hay un gobernante
Este estilo de trabajo, que a menudo molesta mucho a sus opositores, es lo que le da popularidad al presidente. Claro, tampoco se puede negar que los resultados positivos de su gobierno en materia de seguridad nacional y economía también han contribuido.

Retos
Soy uribista por convicción, no por fanatismo, soy conciente de que nuestro presidente ha cometido errores (si alguna vez estadistas de la talla de Churchill y Roosevelt los cometieron ¿Por qué no el presidente Uribe?); por eso es menester reconocer que se deben corregir cosas, y mejorar otras tantas en este segundo periodo. El campo social es el principal reto, ya durante la campaña el presidente ha anunciado iniciativas serias de este tipo, así que es verídico que en el segundo mandato lo veremos “más social”. También hay cambios en el tema de la paz, ahora habrá más disposición al diálogo, tanto así que Uribe ha reconocido que está dispuesto a despejar territorios nacionales para incubar procesos de paz, pero eso sí, cuidando mucho de no caer en otro Caguán. En política exterior no hay nada que agregar o corregir, el TLC debe firmarse, EU debe seguir siendo aliado fundamental para enfrentar el narcotráfico, y los grupos terroristas. Y hay que insistir más con la UE para que al fin se comprometan a fondo y ayuden como lo hace EU.

La oposición
Colombia es una democracia, imperfecta eso sí, pero al fin y al cabo una democracia. La existencia de una oposición política es necesaria para garantizar a quienes no votaron por el presidente su derecho legítimo a disentir. El Polo democrático alternativo tiene todo el derecho a estar en oposición, se lo ha ganado con casi 3 millones de votos. Pero ¿Cómo debe ser esa oposición? Debe ser crítica, seria y limpia, no dogmática ni sectaria. Esto significa que debe estar encaminada a expresar desacuerdo con cualquier iniciativa gubernamental que, a juicio de los opositores, afecte negativamente al país; todo dentro de un escenario de debate, un escenario en el cual prime estrictamente el necesario control político al gobierno, y no el de los agravios que sólo busca destruir o difamar la figura del presidente para debilitarlo políticamente. El candidato del Polo, Dr. Carlos Gaviria, le ha prometido al primer mandatario una oposición “limpia y digna”, ojalá pueda cumplir esa promesa porque dentro de su partido hay elementos radicales que comulgan con una oposición dogmática, radical y difamadora.
En cuanto al partido liberal, su situación es difícil. Ellos si fracasaron porque han ido perdiendo lectores progresivamente. Ahí debe haber un serio replanteamiento sobre que rumbo deben tomar, por ahora ha dicho que no le harán guerra frontal al gobierno y que, si entendí bien, promoverán una especie de oposición dosificada (acompañamiento al gobierno en algunos temas).De todos modos, solo en estos meses se sabrá definitivamente qué pasará con los liberales oficialistas.

viernes, 28 de septiembre de 2007

Dinosaurios

Desde edad temprana, siempre he sentido
fascinación por estos seres que antaño, muy
antaño, poblaban la tierra.

En los recuerdos de mi infancia siempre han aparecido los libros, ellos estaban presentes en los estantes de mi casa, en mi colegio y en mi mesa. Mi padre siempre tuvo la acertada costumbre de comprarlos, el estaba suscrito a una editorial que le enviaba los libros por correo casi todos los trimestres. Yo, por mera curiosidad, los leía u ojeaba. Cierto día, me topé con el tomo dos de la Enciclopedia Temática, el cual tenía un capítulo con un encabezado muy atractivo para un niño de 9 años: “Cuando los reptiles dominaban el mundo”. Entonces, me emocioné, ya que dicho encabezado iba acompañado por un dibujo que representaban a dos lagartos gigantes envueltos en un feroz combate. Seguí pasando páginas, vi otras ilustraciones de aquellos moustros; estaba sorprendido, jamás había visto en otro libro, o en la TV, cosa semejante. Comencé a leer, comprendí que se trataba de dinosaurios, término que significa “saurios aterradores” y que hace referencia a unos grandes animales de sangre fría que vivieron en la tierra hace millones de años.

Desde entonces, sentí gran atracción por ellos, me moría por saber cómo llegaron existir, cómo vivían, qué comían, de que color eran, cuantas clases existían; en fin, mi pequeña cabeza bullía en medio de un torbellino de pensamientos e interrogantes. No paso mucho tiempo, cuando empecé a dibujar dinosaurios e incluirlos en las tramas de mis comics. Mi situación favorita era imaginar que mis personajes retrocedían en el tiempo, hasta llegar al periodo jurásico, y se topaban con un Brontosaurio, o un Tiranosaurio rex. También me encantaba visionar la situación en la cual, un dinosaurio, por algún motivo, se encontraba transportado de repente a la época actual y causaba conmoción entre los habitantes del lugar donde apareció (a propósito, en la segunda parte de la trilogía cinematográfica “Parque Jurásico II, el mundo perdido” podemos ver que esta situación se presenta cuando un Tiranosaurio Rex se escapa de sus captores humanos y va a parar a un suburbio)

Pasó el tiempo, leí otros libros, fui acumulando conocimientos, y me convertí en una especie de erudito en dinosaurios. Me aprendía los extraños nombres con que los científicos los identificaban, y me vanagloriaba después con mis amigos de saber algo que ellos ni siquiera conocían. En aquella época no había en la TV serias referencias de dinosaurios, y las que había estaban en los libros. Ahora la situación es bien diferente, ya que en muchos medios de comunicación ellos aparecen tan bien representados, que parecen reales. Nada vean los tres filmes de “Parque Jurásico”, las series del canal “Discobery”, así como diferentes publicaciones ilustradas, videojuegos etc.

Pero permítanme hablar más de Parque Jurásico y Discobery. Realmente es sorprendente como sus realizadores recrean un dinosaurio con gran precisión científica, cuidando los más ínfimos detalles, animando con gran verosimilitud sus movimientos. Es algo que ni en sueños hubiese visto yo en 1984, cuando era un niño. Por esa época, los efectos especiales no permitían tal hiperrealismo. Sólo a principios de los 90s descolló la nueva tecnología digital que permitió darle verdadera vida visual a los dinosaurios, tal como se demostró en la primera parte de la mencionada trilogía de Parque Jurásico, estrenada en 1993.


Algo más sobre los saurios aterradores

En 1842, el naturalista inglés Richard Owen acuñó el conocido término de dinosaurio a estos seres, cuyos enormes huesos y esqueletos lo había impresionado. Desde entonces, se han encontrado muchos fósiles más, revelando así que existían gran cantidad de clases y subclases de dinosaurios. Para sintetizar, podemos empezar por exponer las dos grandes clases de dinosaurios: los “saurisquios” y los “ornitisquios”.

Los saurisquios fueron los de más grande desarrollo, se dividen a su vez en terópodos, o dinosaurios bípedos y los saurópodos, o dinosaurios cuadrúpedos. Los terópodos empezaron por ser dinosaurios muy diminutos, tanto, que uno de ellos, el “compsognato” (“quijada elegante”) tenía nada menos que el tamaño de un pollo.

Sin embargo, conforme transcurrían los millones de años, iban creciendo en tamaño, alcanzando, ya para fines del cretáceo, el tamaño aproximado de una avestruz actual. Uno de los terópodos más conocidos con estas dimensiones, fue el “ornithomimus” (“imitapájaros”) Tenía una cabeza pequeña, un pico desdentado, un largo cuello, unas fuertes patas, antebrazos con dedos y una larga cola. Ciertamente su aspecto debió ser muy extraño, como si fuese una gran ave, pero sin plumas, ni alas. Sin embargo, este singular ser no representaba lo máximo en dimensiones en cuanto a su clase, para nada. El honor se lo lleva el popular “tiranosaurio rex” (el “gran saurio, el rey”) el cual, como los demás terópodos, se apoyaba en dos patas. Pertenecía a la serie de los “carnosaurios”, o dinosaurios carnívoros. Ciertamente ha sido el más feroz y temible cazador de la historia de la tierra, con su boca armada de filosos dientes de centímetros podía darse le lujo de engullirse cualquier presa. Además de sus dos colosales patas, el tiranosaurio tenía una cabeza de 120 centímetros y una gran cola; se ha calculado que el largo total de su cuerpo era de 14 metros. Curiosamente, sus miembros superiores eran minúsculos (no más largos que un brazo humano), acaso solo para servir de nada. Este animal es, sin duda, el más emblemático y popular de los dinosaurios. No pocos personajes le han rendido culto, uno de ellos (muy leído por mí) fue el gran escritor y científico Isaac Asimov, el cual dejo constancia que, cuando se sentía estresado o preocupado, se tranquilizaba visitando el enorme esqueleto de tiranosaurio que hay en el Museo Americano. “Yo sé lo que exactamente debo hacer…” decía Asimov al respecto “ La experiencia me lo ha enseñado. Es el momento de llevar a cabo la visita al tiranosaurio.” Yo también me incluyo entre los que evocan este excepcional animal, nada más fíjense en la pintura que ilustra el encabezado de este artículo: la hice yo, y muestra al saurio rey en toda su grandeza y esplendor.

Bueno, ahora pasemos a ver los saurópodos. Eran dinosaurios de cuatro patas, cabezas pequeñas, largos cuellos, cuerpos desproporcionados y colas largas. Sus dimensiones eran colosales, parecían grandes masas que se desplazaban pesadamente por los paisajes húmedos de esos tiempos. El más conocido de estos animales era el brontosaurio, palabra que significa “saurio del trueno”. Pesaba unas 35 toneladas, medía 18 metros desde la cabeza hasta la punta de la cola. Su imponente cuerpo estaba sostenido por cuatro patas colosales, de las cuales las dos traseras eran más altas que las dos delanteras. La cabeza era tan diminuta que, sólo podía albergar en su interior un cerebro no mayor que un huevo de gallina. Pero el brontosaurio tenía otros colegas afines a el en cuanto a tamaño, entre ellos destacaba el diplodoco (de las palabras griegas que significan “doble soporte”). Era más largo que el brontosaurio, ya que sumaba unos 33 metros desde la nariz hasta la punta de la cola. Por lo tanto, su cuello, al igual que la cola, eran muy largos y delgados. Pero, este animal no era el más grande del séquito de los saurópodos, ya que había otro que, aunque más corto, era más macizo y alto: el braquiosaurio, cuyo nombre significa “saurio con brazos”. Este dinosaurio tenía la particularidad de tener los miembros delanteros mucho más largos que los traseros, de ahí su nombre. Con sus 80 toneladas, pesaba más que el brontosaurio. Medía unos 22.5 metros de largo y podía elevar su cabeza a 12 metros de altura, suficiente para asomarse por una ventana de un cuarto piso.

Sin duda alguna el braquiosaurio es el animal más grande que jamás haya existido en la historia de la tierra. Su caminar seguramente hacia temblar el suelo como un sismo, estremeciéndolo con cada paso. Debió ser difícil para el y sus homólogos (el brontosaurio y el diplocodo) desplazarse con esos enormes y pesadísimos cuerpos; por lo que, lo más probable, es que hayan pasado la mayor parte del tiempo metidos en el agua. Así, podrían soportar mejor sus pesos, además de protegerse de los feroces carnosaurios.

A pesar de que el braquiosaurio, el brontosaurio y el diplocodo, tenían un aspecto realmente moustroso, en realidad eran probablemente tan inofensivos como una vaca lechera. ¿Por qué? Por su condición de vegetarianos, es decir que sólo comían plantas. No tenía por qué cazar presas para sobrevivir. Si retrocediésemos en el tiempo en que vivían, y nos topáramos con uno de ellos, no nos harían daño a propósito, tal vez ni les llamásemos la atención.

Pasemos a hablar de la otra gran clase de dinosaurios: los ornitisquios. Su característica fundamental es que eran herbívoros, es decir que no presentaban el aterrador semblante de los carnosaurios en el cual, los dientes feroces y las grandes mandíbulas estaban a la orden del día. Eran, entonces, estos pacíficos herbívoros seres desprovistos armas ofensivas. Tenían comúnmente mandíbulas anchas y chatas, propias para manejar su dieta vegetal. Uno de los más conocidos dinosaurios de este tipo fue el “anatosaurio”, o “lagarto ánabe”. Cualquier observador apresurado y profano lo hubiese confundido con un tiranosaurio, sin embargo nada más diferente porque era completamente inofensivo. El anatosaurio medía unos 5 metros de altura y, al igual que los terópodos, se sostenía sobre dos grandes patas.

Como lo hemos dicho, los ornitisquios eran dinosaurios que carecían de armas ofensivas. Razón por la cual, algunos de ellos solo dependían de su habilidad para escapar de los carnosaurios; sin embargo muchos tenían armas defensivas, como placas, cuernos o corazas, que a la postre podrían ser más efectivas que los otros recursos de protección.

Hay dos ejemplos típicos de dinosaurios con armas defensivas: el “estegosaurio” y el “triceratops”. El estegosaurio era cuadrúpedo, herbívoro, de unos 9 metros de largo, 3 de alto, y pesaba más que un elefante; sin embargo, esas dimensiones relativamente grandes no eran proporcionales al tamaño de su cabeza. Sí, en efecto, esta era ridículamente diminuta, tanto, que alojaba sesos que no superaban en tamaño a los de un pollo actual.

La característica más relevante de este dinosaurio era la presencia en su dorso de una hilera de placas óseas, las cuales posiblemente servían de protección como si fuesen las piezas de un tejado (precisamente, la palabra “estegosaurio” significa “lagarto con tejado), de tal forma que si un carnosaurio atacara, sólo bastaría mostrárselas para neutralizarlo. Esto me lleva a imaginar la escena en que un hambriento dinosaurio cazador se estrella estrepitosamente contra esas placas, y termina herido. Pero el estegosaurio tenía otra arma que mostrar ante sus predadores: dos filosos espigones óseos en la punta de su cola, con los cuales podía provocar graves heridas al atacante. Si quieren ver cómo los utilizaba, pueden remitirse a la película “Parque Jurásico II, el mundo perdido”, donde aparece una espectacular escena en la que un animal de estos lanza un coletazo a la heroína y esta lo evade por un pelo.

Por otra parte, el triceratops (término que significa “de tres cuernos” ) era un dinosaurio grande y fuerte. En el hocico tenía un cuerno corto y grueso, y otros dos en la frente que medían hasta un metro de largo. Este singular animal avanzaba sobre cuatro patas robustas, a manera de un paquidermo. Las delanteras eran especialmente robustas, ya que debían soportar el peso de la enorme cabeza, cuyo tamaño era desproporcionado con respecto al resto del cuerpo. Era herbívoro, arrancaba brotes y hojas con su boca parecida a un pico de loro para luego triturarlas con los dientes ubicados en el fondo de la boca.

Así como en el caso del estegosaurio, el triceratops tenía un arma defensiva de gran eficacia: la gran coraza ósea que le protegía las paletillas. Esta coraza podía soportar los tenaces golpes de otros dinosaurios como el tiranosaurio rex. A propósito ¿Nunca se han imaginado un combate entre un tri rex y un triceratops? Debió ser un espectáculo dantesco, que muy seguramente debió hacer temblar la tierra. ¿Y cual de los dos ganaría? No sé lo que piensen los expertos, pero yo creo que el triceratops llevaba las de ganar. Sus puntiagudos cuernos podían causar al tri rex graves heridas, además su placa repelaría las garras y zarpas. A lo anterior se le suma el hecho de que podía desarrollar una tremenda embestida a 35 Km/ hora, lo cual, sumado a su peso y a sus armas defensivas, bastaba para vencer al más fiero carnosaurio, aunque se tratase del gran saurio rey.

Hemos visto en este texto algunos de los dinosaurios más representativos y más comúnmente citados. Si quisiera abordarlos a todos, tendría que escribir un libro entero. Hay otras clases de estos animales cuyas características son atractivas, ahí tenemos el “pterodáctilo”, un verdadero lagarto volador; el ictiosaurio, un lagarto marino; el “parasaurolophus”, el “Cetiosaurio”, el “megalosaurio”…etc. La lista es larga, y es por tal razón que continuaré refiriéndome a los saurios aterradores en otro apartado de este compendio.

No hay discusión en cuanto al atractivo de los dinosaurios, tanto para el profano, el aficionado y el experto. Las características de estos animales, que rayaban en lo descomunal y feroz, tal vez no se repitan en la historia del planeta. Sólo nos queda verlos en las series televisivas, las películas y por supuesto ¡En la imaginación!


miércoles, 11 de julio de 2007

Tres términos

Un poco de ilustración acerca de la diferencia entre
unas palabras muy usadas en el mundo del arte:
Estilo, movimiento, tendencia y vanguardia
Estilo, movimiento, tendencia y vanguardia son términos equivalentes entre sí que pertenecen a un mismo contexto; aunque son específicamente diferentes. Si nos expedimos al término “movimiento”, vemos que se refiere a una corriente de opinión encaminada claramente hacia un norte artístico determinado y que tuvo su apogeo en cierta una época. Dicha corriente de opinión está representada en un grupo de personas (llámese pintores, arquitectos, escritores etc.) que se identifican entre sí artísticamente, se unen y estrechan laxos. De esta forma, va tomando forma un movimiento que evoluciona a través del tiempo y marca una época.

Un ejemplo lo constituye el movimiento expresionista, el cual se formó en 1905 cuando un grupo de artistas buscó la expresión de los sentimientos y las emociones, en vez de la representación de la realidad objetiva. Así crearon una identidad propia que los distinguiría de los movimientos clásicos imperantes desde el renacimiento, una identidad que vendría a ser su carácter original, su estilo. El estilo expresionista se difundió en el mundo artístico a través de un grupo de artistas que conformaban el movimiento expresionista. Utilizando una sencilla metáfora, podemos decir que el movimiento es la “corriente” de agua que transporta el barco que contiene el estilo.

Busquemos un referente histórico: el estilo Neoclásico. Fue dado a conocer por el movimiento del mismo nombre que tuvo su apogeo histórico en la Europa del s XVIII. La fiebre por redescubrir el arte antiguo de los romanos y griegos contagió a muchos artistas que a su vez, se incorporaban al movimiento al asegurar la difusión del estilo. Ya para el primer cuarto del s XIX, el movimiento empezó a decaer cuando los artistas empezaron a buscar otras fuentes de inspiración, otros estilos y otras formas de sentir el arte; de esta forma fue surgiendo otro movimiento llamado romanticismo. Aunque el movimiento pierde vigencia histórica, el estilo sobrevive como legado; hoy, por ejemplo, aún vemos edificios neoclásicos representados en edificaciones históricas (gran ejemplo: el capitolio del congreso de EU) Y, ciertamente, cualquiera que lo desee puede escoger la estética neoclásica para el diseño de su propia casa.

En cuanto al término “tendencia”, hay que reconocer que se confunde a menudo con “movimiento”. Pero no son confundibles, ya que mientras que le movimiento se refiere enfáticamente a la difusión del estilo por medio de corrientes de opinión, la tendencia se refiere a su orientación artística. Por ejemplo, el neoclacisismo tuvo una clara tendencia hacia el estilo clásico. Ahora, a veces se le llama “tendencia” a un movimiento en gestación. Ejemplo, cuando el Art Deco empezó, años 20, fue considerado una tendencia de corte modernista. Con el tiempo alcanzó el “status” de movimiento, incluyendo nombre propio. (“Art Deco” fue el nombre con se le bautizó el 1969 por el crítico Bevis Hillier)

Por último, analicemos otro término afín a los anteriormente mencionados: “vanguardismo”. Artísticamente hablando esta palabra nos remite a la "primera línea" de la creación, la renovación radical en las formas y contenidos para, al mismo tiempo que se sustituyen las tendencias anteriores, enfrentarse con lo establecido considerado obsoleto.Un movimiento puede ser considerado básicamente como conservador o vanguardista, aunque los puede haber moderadamente inclinado hacia los dos conceptos o hacia uno de ellos. Por lo general, cuando nace un movimiento de vanguardia, sus integrantes desean romper con lo tradicional, hacer algo realmente diferente. En este contexto, el Futurismo y el expresionismo fueron de vanguardia. ¿Fue el Neoclacisismo un movimiento vanguardista? En el sentido estricto de la palabra no, porque se remitió fuertemente a modelos ya establecidos; pero debemos tener en cuenta que precisamente nació con la misión de contrarrestar las propuestas formales barrocas y rococó dominantes en la época y “rescatar” el verdadero arte con un aire renovador. Bajo este ultimo argumento podría decirse que sí lo fue.

Hemos hecho algo de claridad sobre unos términos que, a pesar de ser usados extensivamente, suelen ser totalmente confundidos y mal empleados. Sin embargo, como se dijo al principio, ellos son correlativos y forman parte del mundo del arte.